LA HISTORIA DE ISRAEL

¡La historia de Israel es más fascinante que una novela! La conquista de Jericó,
Sansón y Dalila, David y Goliat, David y Betsabé, Daniel en el foso de los
leones – ¡todas historias más entretenidas que las películas! ¡Hay
guerras, asesinatos, romances, y milagros!
(Logos)
Pero
el drama de Israel es la historia del reino de Dios. En los triunfos de Israel,
vemos la gloria de Dios; en las derrotas, reconocemos el pecado del hombre.
Israel
debía ser un ejemplo de lo que Dios quería de toda la sociedad. Pero el pecado
impidió que esto fuera así. Israel
fue una mera sombra del Reino de Dios.
Fue como un “ensayo”, por
decirlo así, del verdadero Reino Eterno que establecería
Jesús. El mismo hecho de que fallara Israel demuestra la necesidad del
verdadero Rey.
Primero,
Dios guiaba a Israel directamente a través de los jueces en una teocracia, pero
el pueblo quería tener un rey como las otras naciones. El primer rey fue Saúl,
seguido por David y Salomón. La capital de su reino era Jerusalén. En general,
los años de estos tres reyes fueron gloriosos. Gozaban de prosperidad económica,
superioridad militar, y dominio cultural.
Sin
embargo, pronto se corrompió el Reino. Salomón tenía mil esposas, muchas de
las cuales eran extranjeras que adoraban a otros dioses. Así él permitió que
la idolatría se radicara en Israel, y esto contaminó la religión y la
moralidad del Pueblo de Dios.
Durante
el reinado de su hijo Roboam, se dividió la nación. Las tribus de Judá y
Benjamín quedaron en el sur, con
Jerusalén como capital, y las otras diez tribus fueron más al norte, con
Samaria como capital. Las tribus del sur usaban el nombre Judá, y las tribus
del norte usaban el nombre Israel.
Fue en este tiempo que Dios envió a muchos profetas para llamar a Su Pueblo al
arrepentimiento, pero pocos les escucharon. Cambiaban de un rey a otro, muchas
veces a través del engaño y de la violencia.
Finalmente,
el Señor usó las naciones vecinas para castigarlos. Asiria llevó a Israel al
cautiverio, y Babilonia a Judá, conquistando a Jerusalén y destruyendo el
templo. Años después, algunos volvieron a Jerusalén para reconstruir el
templo y hacer un fiel, pero débil, intento de restaurar el Reino de Israel.
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La poesía bíblica fue compuesta durante el período de la monarquía y la prosperidad, antes de la división. La mayor parte de esta poesía fue escrita por David y Salomón. Incluye algunos de los poemas favoritos de personas en todo el mundo, como el Salmo 23. |

“El
Señor es mi pastor, nada me faltará.
(Salmo
23)
(Logos)
Job fue el hombre justo que sufrió, y quería saber por qué.
Los Salmos eran los cánticos de alabanza usados en el templo.
Los Proverbios son joyas de sabiduría.
Eclesiastés revela el peregrinaje espiritual de alguien que busca el sentido de la vida.
Cantares es una bella
canción de amor.
Los
libros proféticos

Durante el tiempo de la
división, Dios habló a Su
Pueblo a través de predicadores, llamando al arrepentimiento,
ofreciendo perdón, y avisando que el Mesías venía, que era Jesucristo. Los
mensajes de estos profetas están anotados en los libros proféticos.
(Logos)
Los libros del Antiguo Testamento se extienden hasta cuatrocientos años antes de Cristo. Durante los cuatro siguientes siglos, Israel fue gobernado por varias naciones. Bajo Alejandro el Grande, todo el territorio del medio-oriente quedó bajo la influencia del idioma y la cultura de los griegos, incluyendo hasta el tiempo del Nuevo Testamento, cuando los romanos estaban gobernando.